
  La Sociedad "Humanitarios de San Martín" se creó en 1905 en Moreda con el objetivo de evitar los desencuentros entre los ganaderos locales y los del vecino Concejo de Lena por el uso de las zonas limítrofes. Complementariamente, prestaba ayuda a todos sus miembros en caso de necesidad.
  La Asociación tomó su nombre del patrono de la parroquia y acordaron reunirse cada 11 de noviembre para celebrar su fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional en 1984. Durante la Guerra Civil, la Sociedad desapareció en su práctica totalidad, pero en 1966 descendientes de los antiguos miembros decidieron refundarla. Superadas ya entonces las disputas ganaderas vecinales, se centró en el objetivo de ayudar al necesitado y en recuperar la cultura asturiana. Hoy en día la Sociedad cuenta con más de 1.200 socios, casi la mitad de la población de Moreda, principal localidad del Concejo de Aller.
  Además de la popular fiesta del 11 de noviembre, la Sociedad de Humanitarios realiza una intensa labor durante todo el año, principalmente en dos ámbitos: el cultural y el social.
  En el primero, destacan el encuentro Tocando pelos pueblos, que reúne a conjuntos musicales de toda España y otros países, como Portugal o Francia, así como la creación de una Escuela de Música Tradicional, de la que surgió la banda de gaitas La Viga Travesá, actualmente desaparecida, que participó en numerosos festivales, como el Intercéltico de Lorient, en el que representó a España.

  Se ha interesado también por la divulgación con un concurso de cuentos en asturiano y la creación de un periódico semestral, La Voz de Aller. Además, ha realizado un amplio abanico de actividades, como exposiciones, desfiles, verbenas y fiestas. En 1992 se creó el Aula de Documentación Histórica Joaquín Rodríguez Muñiz. Por otra parte, la Sociedad concede desde 1975 el premio Humanitario del Año y también colabora activamente con el Ayuntamiento de Aller y con otras asociaciones en la organización de distintas actividades, como ediciones de publicaciones, semanas culturales, concursos y citas deportivas, ...

  En la vertiente social, los Humanitarios, que han extendido su actividad a todo el concejo, intentan paliar las necesidades económicas, fomentar el empleo y promover la mejora de las viviendas y las infraestructuras públicas. Como uno de sus objetivos fundamentales a corto plazo, proyectan la creación de un Museo de la Escanda y de la Miel, la creación de una escuela sociocultural para padres e hijos y la creación de los Premios de Investigación Histórica Joaquín Rodríguez Muñiz, de carácter internacional.
  Entre las distinciones con las que ha sido reconocida su labor, se encuentran el Urogallo de Bronce (1989), concedido por el Centro Asturiano de Madrid; la Faba de Oro (1997); la Medalla de Plata a la Solidaridad (2005), de Cruz Roja Española, y el Premio Arándano de Plata, de la Comisión de Honor del Día de los Pueblos de Asturias (2006).

  
  El Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias está destinado al "pueblo, aldea, núcleo de población o grupo humano del Principado de Asturias que haya destacado de modo notable en la defensa y conservación de su entorno natural o ecológico, de su patrimonio histórico, cultural o artístico, o en la realización de obras comunales u otras manifestaciones de solidaridad extraordinaria". Este galardón se convocó por primera vez en 1990, al cumplirse el décimo aniversario de la Fundación Príncipe de Asturias.
  En esta edición concurrían un total de 22 candidaturas.
  El Premio al Pueblo Ejemplar de Asturias está dotado con veinticinco mil euros (aportando la mitad el Principado de Asturias) y es habitual que sea entregado personalmente por S.A.R. el Príncipe de Asturias, coincidiendo con su visita a la región para hacer entrega de los Premios Príncipe de Asturias.
  
  El 27/10/2007 fue entregado el Premio Príncipe de Asturias Pueblo Ejemplar de Asturias 2007 a la Asociación Humanitarios de San Martín y al pueblo de Moreda.
  El evento fue retransmitido en directo por la TPA dónde se pudo ver a varias socias de la Asociación Cultural La Colegiata saludando a SS.AA.RR los Príncipes de Asturias, Don Felipe y Doña Letizia.
  La Presidenta, Mari Mar, en representación de nuestra asociación, fue invitada a asistir a los actos de entegra y celebración del premio. 

 
  Una vez llegados los Príncipes, al Pozu Santiago, el ingeniero jefe, Víctor Cadavieco, el encargado de hablar de los 500 mineros que extraen 25.000 toneladas de carbón al año, de cómo se abren camino entre galerías, de cómo se libran los escombros tras las explosiones y de cómo las nuevas técnicas ayudan, aunque poco, a que bajo tierra el esfuerzo y el peligro sean algo menores.
  Pero lo que más gustó a los Príncipes fue la escenificación de un grupo de brigadistas del equipo de Salvamento de Hunosa. Los «héroes de la mina», según director de la Fundación Príncipe, Graciano García, allerano de cuna y corazón. También pudieron ver a un grupo de mineros realizar tareas de entibación como antigüamente de hacían, con postes de madera (mampostas) y col hachu na mano.
  Luego se dirigieron al Campu de la Iglesia de Moreda dónde much@s alleran@s esperaron horas para ver a los Príncipes. El Alcalde del Concejo de Aller, Villalta realizó su discurso como Esperanza del Fueyo, Presidenta de la Asociación de Humanitarios de San Martín y el Príncipe Don Felipe dónde animó a las cuencas a crear futuro cerrando «las heridas de la mina», defender la privilegiada naturaleza de la región, instó a enfrentarse al futuro «con ánimo y valor» -algo «con lo que habéis vivido siempre»- para construir «una nueva vida para todos».

  El heredero de la Corona lanzaba el mensaje ante los Humanitarios de San Martín y los vecinos de Moreda, premio al «Pueblo ejemplar» 2007. «Es cierto que han desaparecido de este valle y de otras cuencas mineras muchas cosas», apuntó. «Pero han surgido otras promesas de futuro». Y animó a los moredanos a «crear oportunidades de trabajo y potenciar las que surgen, ayudar a quienes llegan desde muy lejos buscando un nuevo camino y cerrar las viejas heridas causadas por la explotación minera en las montañas, para recuperar y defender así vuestra privilegiada naturaleza».
  La jornada, culminó con un almuerzo vecinal, bajo carpa y con Príncipe y Princesa de cercanos comensales. Por supuesto, también para hablar de las montañas que se elevan como un abrazo del paisaje en torno a la pequeña población. Montañas que don Felipe utilizó para hacer nueva metáfora de futuro y rogar porque su presencia «impulse a mirar alto, a ser imaginativos, a arriesgaros, a subir a sus cimas y superarlas para descubrir lo que hay al otro lado y ver ese mundo nuevo, esos cielos nuevos y tierras nuevas».

  También hubo un guiño, en la jornada que premió no sólo al pueblo de Moreda sino a la centenaria Sociedad Humanitaria de San Martín, hacia los emigrantes. No olvidó el Príncipe mentar, desde la tribuna, a quienes se fueron en el siglo XIX de esa tierra a otros lugares de Europa, «y traían noticias de derechos y libertades ensombrecidos en España».
  En el Campu de la Iglesia de Moreda, al lado de la fuente, se colocó un monolito para recordar la entrega de este valioso premio.
  Los Príncipes saludaron a todo el mundo, en especial a l@s niñ@s. La mayoría de la gente vestía el traje típico regional.
  Caneco se ocupó, como siempre, de realizar la Puya´l Ramu, dónde Don Felipe puyó un bollu de pan de escanda por 70€.

  A lo largo del Campu de la Iglesia había exposiciones de artesanía, de manualidades, esculturas, el Príncipe se animó a tirar con el gomeru, y le regalaron uno, los príncipes compartieron pupitre con escolares del concejo en una improvisada clase al aire libre.
  La visita a la sede de los Humanitarios, donde recibieron distintos regalos, y la tradicional comida con los vecinos de Moreda cerraron la agenda de la visita oficial.
  Esperanza Del Fueyo confesó el contenido de los dos regalos sorpresa que los Príncipes de Asturias se llevaron a Madrid para las Infantas Leonor y Sofía. «Unos juegos didácticos hechos de madera y unos cuentos». «Les dije a los Príncipes que los libros eran para que ellos se los pudieran leer por la noche a las niñas y me contestaron que por supuesto que lo harían»